Domingo, 17 de noviembre

Domingo, 17 de noviembre

Domingo, 17 de noviembre
Semana XXXIII del tiempo ordinario, ciclo C

(Recuerda:

  1. Pide el Espíritu Santo
  2. Lee despacio y entiende
  3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
  4. Ora, respóndele al Señor
  5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Lucas 21, 5-19
En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo, por la calidad de la piedra y los exvotos. Jesús les dijo: «Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido.»
Ellos le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?»
Él contestó: «Cuidado con que nadie os engañe. Porque muchos vendrán usurpando mi nombre, diciendo: “Yo soy”, o bien: “El momento está cerca”; no vayáis tras ellos. Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá en seguida.»
Luego les dijo: «Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países epidemias y hambre. Habrá también espantos y grandes signos en el cielo. Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores, por causa mía. Así tendréis ocasión de dar testimonio. Haced propósito de no preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro. Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa mía. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.»

Pistas: Jesús avisa de lo limitado de este mundo y de nuestras obras (“la belleza del templo”). Habla de los sufrimientos que ha habido y habrá en la humanidad. Y da tres consejos:
Primero. No tengáis miedo, no sigáis a los que van de salvadores. Sólo en Jesús hay salvación. Sólo en Dios hay libertad. Aunque haya mal, sufrimiento, persecución, injusticia y pecado en nuestro mundo. No existen sistemas ideológicos o materiales que den la felicidad y liberen al hombre. Son mentiras y cantos de sirena que conducen a la destrucción individual y de la sociedad.
Segundo: “Tendréis ocasión de dar testimonio”. Ante la persecución, mientras caminamos hacia el Reino de Dios, que ya está presente pero todavía no en plenitud, con la fuerza del Espíritu Santo daremos testimonio. Ante el pobre que sufre, tenemos que dar testimonio. Ante el ateo, ante el desesperado o el enfadado, tenemos que dar testimonio. Ante el que nos odia y nos persigue tenemos que dar testimonio. Ante los injustos y egoístas, ante el indiferente, el malvado, el tibio. Ante padres, parientes, hermanos y amigos. Ante todos. Tenemos que dar testimonio.
Tercero: “Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas”. Jesús dice: No os canséis. Perseverad. En un mundo en el que todo es inmediato (tengo hambre, abro la nevera o compro algo en la tienda. Necesito hablar , mando un whatsapp. Quiero entretenerme, enciendo la tele o cojo el móvil…); el Evangelio nos habla de paciencia y perseverancia. Porque Dios es bueno, ama y salva. Pero nosotros lo queremos ya. Lo queremos a nuestras órdenes.
El Dios cristiano es Padre misericordioso y poderoso. Es Hijo que se hace hombre y nos convierte en hijos de Dios abriéndonos el cielo. Es Espíritu Santo en el corazón de cada bautizado y en la Iglesia. Pero en Jesús tenemos vida (“ni un cabello de vuestra cabeza perecerá”) porque el Espíritu Santo que era su fuerza, que obraba milagros, que lo resucitó de entre los muertos, que puso en marcha la Iglesia, ese Espíritu habita en ti y en mí.
No tengas miedo, da testimonio, persevera y tendrás salvación.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

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