Domingo, 4 de abril

Domingo, 4 de abril

¡¡Feliz Pascua!!
Jesús está vivo, venció. La vida venció a la muerte. La luz a la oscuridad. El amor al odio, a la injusticia. La verdad a la mentira… Jesús resucitó, y esa victoria es para ti. Celebra y alégrate y entra en la vida nueva del Resucitado.

Domingo, 4 de abril
Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor

(Recuerda:

  1. Pide el Espíritu Santo
  2. Lee despacio y entiende
  3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
  4. Ora, respóndele al Señor
  5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Juan 20, 1-9.
El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.
Echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien quería Jesús, y les dijo: Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.
Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo: pero no entró.
Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: Vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte.
Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.
Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos

Pistas: “Hasta entonces no habían entendido la Escritura”. El sepulcro está vacío. Juan y Pedro corren; el primero más, pero espera al que Jesús había elegido como cabeza de los Apóstoles. Algo van aprendiendo. Juan podría sentirse con más derecho. Él se mantuvo firme, pero el Maestro le enseñó a ser humilde y a amar… por eso, espera y entran.
Y cuando ven, comprenden, o empiezan a hacerlo. Era eso lo que quería decir Jesús. Imagino sus cabezas llenas de preguntas ¿dónde está? ¿qué haremos ahora…?
Hace poco me explicaron el significado del sudario enrollado. En el mundo judío, cuando el señor de una casa se levantaba de la mesa, si dejaba la servilleta de cualquier manera significaba que había terminado y se podía recoger la mesa, pero si se dejaba enrollada, quería decir que iba a volver. Jesús resucita y va a hacerse ver, y volverá.
Puedes imaginar la escena que cuenta el Evangelio. El cambio que se da en Pedro y Juan. Antes, muerte. Ahora, vida. Antes, tristeza, oscuridad, duda, miedo. Ahora, alegría, luz, fe, esperanza…
Y la luz de la resurrección es también para ti. Asómate al sepulcro vacío y descubre que realmente está vivo. Todo ha merecido la pena, todo cobra sentido ¡Celebremos la Pascua! Y dejemos que Jesús vacíe los sepulcros de nuestra vida con el poder de su resurrección.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

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