Domingo, 6 de octubre

Domingo, 6 de octubre

Domingo 06 de octubre
XXVII domingo del tiempo ordinario
(Recuerda:

  1. Pide el Espíritu Santo
  2. Lee despacio y entiende
  3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
  4. Ora, respóndele al Señor
  5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Lucas 17, 5-10
En aquel tiempo, los apóstoles le pidieron al Señor:
—«Auméntanos la fe.»
El Señor contestó:
—«Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: “Arráncate de raíz y plántate en el mar.” Y os obedecería.
Suponed que un criado vuestro trabaja como labrador o como pastor; cuando vuelve del campo, ¿quién de vosotros le dice: “Enseguida, ven y ponte a la mesa”? ¿No le diréis: “Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú”? ¿Tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado?
Lo mismo vosotros: Cuando hayáis hecho todo lo mandado, decid: “Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer.”»

Pistas: Ojalá mi vida termine pudiendo decir: “He hecho lo que tenía que hacer”. Es más, ojalá termine el día de hoy pudiendo decir que actué como tenía que actuar.
“Auméntanos la fe”. ¿Has pasado alguna vez por la experiencia de sentir que tu fe es pequeña, que necesitas más? Ésta les lleva a los discípulos a acercarse a Jesús. Han visto las cosas extraordinarias que hace y todas pasan por creer en Él. Han escuchado sus promesas. Pero también tienen dudas, tropiezos. Lógico. Como en cualquier camino hay altibajos.
La respuesta de Jesús nos enseña que la fe se traduce en obras, que da fruto. Por eso, Jesús les pone los ejemplos del grano de mostaza y la morera. Y en ti, ¿cómo va tu fe? ¿Es una fe por cumplir, porque toca hacerlo, está acomodada? o luchas, te entregas, trabajas. La fe es don, es regalo (por eso los discípulos la piden). Pero también es tarea, transforma la vida, la compromete, da la fuerza para hacer lo que pide (por eso el ejemplo del criado).
El Evangelio de este domingo explica que viviendo de acuerdo con la fe no hacemos nada extraordinario, sólo lo que tenemos que hacer. La consecuencia del don de la fe es la fidelidad, es vivir como discípulos, es seguir a Jesús y anunciarlo a los demás. La fe cambia tu vida. No solo una parte. Cambia tu vida entera.
Ora pidiendo más fe, decidiendo comprometerte, comprendiendo que este gran regalo trae una fuerza transformadora. “Auméntanos la fe”.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

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