Domingo, 9 de junio

Domingo, 9 de junio

Domingo 9 de junio
Solemnidad de Pentecostés

(Recuerda:

  1. Pide el Espíritu Santo
  2. Lee despacio y entiende
  3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
  4. Ora, respóndele al Señor
  5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Juan 20, 19-23
Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros.»
Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.»
Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.»

Pistas: Después de cincuenta días celebrando la Pascua, hoy llegamos al final, a la fiesta de Pentecostés, a la plenitud de este tiempo. El mismo Espíritu que movió a Jesús en su vida, el que lo resucitó, se derrama en la Iglesia. No sólo como una fuerza sino como una persona con la que se puede establecer una relación y que santifica, te hace santo, te da el poder de Dios. En Jesús se han hecho nuevas todas las cosas y en tu vida puede ser así por la acción del Espíritu Santo.
Vamos a fijarnos en lo que nos explica el Evangelio de hoy: Están reunidos porque el Espíritu actúa en la comunidad. Y a través de Jesús se hace presente. Paz, alegría, misión, poder…
Fíjate cómo les indica la misión y les da el Espíritu Santo, que les hará capaces de cumplirla. Eso mismo sucede en la vida de la Iglesia y en tu propia vida. El Espíritu Santo es el que te anima, el que te indica el camino, el que te ayuda a discernir y te hace capaz.
Lo que Jesús propone no es sólo una tarea, ni aceptar unas ideas. Es encontrarse con el Resucitado y llenarse del Espíritu Santo. Que unido al tuyo te dará la capacidad (sólo si lo pides y lo aceptas) para vivir como Jesús enseñó y experimentar todo lo que Él prometió.
Hoy es un gran día para los cristianos. Recordamos las promesas de Dios, vemos cómo se han cumplido en la Iglesia de los primeros tiempos y en la vida de tantas personas a lo largo de la historia. Y esta promesa es también para ti, hoy y aquí.
Pide a Jesús que derrame el Espíritu Santo en tu vida. Así podrás experimentar todo el poder de la salvación de Dios y tendrás guía y auxilio en tu camino.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

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