Jueves, 1 de abril

Jueves, 1 de abril

Jueves, 1 de abril
Jueves Santo. La Cena del Señor.

(Recuerda:

  1. Pide el Espíritu Santo
  2. Lee despacio y entiende
  3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
  4. Ora, respóndele al Señor
  5. Actúa, lleva a tu vida la oración.)

Evangelio según San Juan 13, 1-15.
Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.
Estaban cenando (ya el diablo le había metido en la cabeza a Judas Iscariote, el de Simón, que lo entregara) y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido.
Llegó a Simón Pedro y éste le dijo: Señor, ¿lavarme los pies tú a mí? Jesús le replicó: Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde. Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le contestó: Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo.
Simón Pedro le dijo: Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza. Jesús le dijo: Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos. (Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: «No todos estáis limpios.»)
Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo: ¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis «El Maestro» y «El Señor», y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros: os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis.

Pistas: El pasaje sucede en medio de la celebración de la cena Pascual judía, el rezo de los salmos, el recuerdo de la liberación de la esclavitud. En su mente resuenan estos pensamientos: libertad, vida, promesa, elección, pueblo de Dios, alianza… y Jesús da un paso más e instituye la Eucaristía con el Pan y el Vino de aquella cena y las palabras que repetimos nosotros en cada misa.
Y entonces, en ese momento intenso, profundo, denso de emociones, con toda la tensión que les rodea y lo que intuyen -y Jesús sabe- que les viene encima, se ciñe una toalla y -como haría un esclavo o sirviente- les lava los pies a sus discípulos. Les dice: ¿Comprendéis lo que he hecho? Fíjate en la reacción de Pedro, imagina los sentimientos de estos hombres, su Maestro les enseña una nueva lección que no entienden todavía bien.
“Habiendo amado a los suyos, los amó hasta el extremo”. Amar y servir a los demás. Ése es el camino y todo lo demás es ruido que nos llena la mente y el corazón.
La Eucaristía es eso: el amor y la entrega del Hijo de Dios hecho hombre. Es el amor y la entrega, el servicio, en el que nos invita a vivir a nosotros.
¿Lo comprendes? Lo ha hecho para que también lo hagamos nosotros.
Ora en este jueves santo: Eucaristía y amor fraterno son el gran regalo de este día.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

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