Jueves, 13 de junio

Jueves, 13 de junio

Jueves 13 de junio
Nuestro Señor Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote

(Recuerda:

  1. Pide el Espíritu Santo
  2. Lee despacio y entiende
  3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
  4. Ora, respóndele al Señor
  5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Juan 17, 1-2.9. 14-26
En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo:
«Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti y, por el poder que tú has dado sobre toda la carne, dé la vida eterna a todos los que le ha dado.
Te ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por estos que tú me diste, porque son tuyos.
Yo les he dado tu palabra, y el mundo los ha odiado porque son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los retires del mundo, sino que los guardes del maligno. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
Santifícalos en la verdad: tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así yo los envío también al mundo. Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.
No solo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.
Yo le he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno; yo en ellos, y tú en mí, para que sean completamente uno, de modo que el mundo sepa que tú me has enviado y que los has amado a ellos como me has amado a mí.
Padre, este es mi deseo: que los que me has dado estén conmigo donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas, antes de la fundación del mundo.
Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y estos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer y les daré a conocer tu nombre, para que el amor que me tenías esté en ellos, y yo en ellos».

Pistas: Celebramos hoy la fiesta de Jesucristo sumo y eterno sacerdote y la liturgia nos propone este evangelio. Jesús intercediendo, rogando por sus discípulos, haciendo de puente entre Dios y los hombres. Pidiendo para nosotros la santificación. Pidiendo que vivamos protegidos del maligno, en la verdad, en unidad, en el amor, conociendo a Jesús, pudiendo contemplar su gloria.
Vamos a fijarnos en algunos detalles.
Jesús va a dar gloria al Padre y manifestar al mundo el poder de Dios y se convertirá en el que da la vida eterna.
Esa vida, esa salvación, hará que sus discípulos sean diferentes al mundo. Pero tendrán que estar ahí. La fe no es un invernadero o un refugio. La fe se vive en el mundo. Pero hay que luchar contra el maligno (por eso Jesús pide que el Padre les proteja), hay que luchar por vivir en la verdad que es la palabra de Jesús.
¿Qué más pide Jesús al Padre? Que sus discípulos seamos uno. Sirve el Evangelio de hoy para examinar cómo estás viviendo la fe en tu comunidad, en tu parroquia o en tu familia ¿construyes unidad o división? Jesús dice que ésta es una condición para que el mundo crea. No es cualquier unidad. Es la misma que hay entre Él y el Padre. Una unidad tan grande que son un solo Dios, pero a la vez Padre, Hijo y Espíritu Santo. Y precisamente el Espíritu es el que lleva a plenitud la obra de Jesús haciendo posible vivir todo esto.
Tienes muchas ideas en el Evangelio de hoy, escoge algo que te toque el corazón y ora con ello.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Deja tu comentario