Lunes, 2 de diciembre

Lunes, 2 de diciembre

Lunes, 2 de diciembre
I semana de Adviento

(Recuerda:

  1. Pide el Espíritu Santo
  2. Lee despacio y entiende
  3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
  4. Ora, respóndele al Señor
  5. Actúa, llévalo a tu vida)

Como otros años, en este tiempo de Adviento, pasamos a rezar con las primeras lecturas, nos acercamos a los profetas del Antiguo Testamento que anuncian la venida del Mesías.

Lectura del libro de Isaías 4, 2-6
Aquel día, el vástago del Señor será joya y gloria, fruto del país, honor y ornamento para los supervivientes de Israel. A los que queden en Sión, a los restantes en Jerusalén, los llamarán santos: los inscritos en Jerusalén entre los vivos. Cuando lave el Señor la suciedad de las mujeres de Sión y friegue la sangre de dentro de Jerusalén, con el soplo del juicio, con el soplo ardiente, creará el Señor en el templo del monte Sión y en su asamblea una nube de día, un humo brillante, un fuego llameante de noche. Baldaquino y tabernáculo cubrirán su gloria: serán sombra en la canícula, refugio en el aguacero, cobijo en el chubasco.

Pistas: Las lecturas de los profetas están llenas de simbolismo y desde la perspectiva cristiana se leen iluminadas por el acontecimiento Cristo. Por eso Jesús, la salvación, la Iglesia, el Espíritu Santo… son el cumplimiento de las promesas que iremos leyendo estos días y en esa clave vamos a hacerlo.
La de hoy hace referencia al resto del pueblo de Dios que será purificado y Dios se hará presente en medio de ellos: la “nube”, el “fuego”. Son símbolos de la presencia y manifestación de Dios. Él en persona purificará y limpiará a su pueblo, y lo hará a través del “vástago del Señor”. Los que parecían derrotados, sólo un resto que quedó en el pueblo, serán los santos.
Los profetas hicieron nacer la esperanza en unas promesas… Haz nacer tú también esa esperanza en tu corazón. Sólo Jesús la cumplirá y de un modo sorprendente.
Tal vez sólo un pequeño resto quedamos queriendo permanecer en Jerusalén (en la Iglesia) esperando el cumplimiento de la promesa. Para muchos una navidad llena de consumismo ha empezado ya, pero no hay ninguna referencia al misterio de Jesús. Esta lectura es una invitación a ser de los que permanecen en la esperanza, y ésta no se verá defraudada.

Relee la lectura, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

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