Martes, 14 de enero

Martes, 14 de enero

Martes, 14 de enero
I Semana del tiempo ordinario

(Recuerda:

  1. Pide el Espíritu Santo
  2. Lee despacio y entiende
  3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
  4. Ora, respóndele al Señor
  5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Marcos 1, 21-28
Llegó Jesús a Cafarnaún, y cuando el sábado siguiente fue a la sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su enseñanza, porque no enseñaba como los letrados, sino con autoridad.
Estaba precisamente en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar: ¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: El Santo de Dios.
Jesús lo increpó: Cállate y sal de él.
El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte salió.
Todos se preguntaron estupefactos: ¿Qué es esto? Este enseñar con autoridad es nuevo.
Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen.
Su fama se extendió en seguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.

Pistas: En tiempos de Jesús, los escribas, los letrados, que enseñaban en las sinagogas, tenían como práctica común para explicar la Escritura citar las distintas interpretaciones de la misma que habían hecho los maestros anteriores a ellos. Así que muchas veces se convertía simplemente en explicar y repetir. Pero Jesús va más allá. Cuando explica la Palabra de Dios, cuando habla sobre Dios, tiene algo distinto. Enseña con autoridad. Después nosotros comprenderemos que esa autoridad nace de que revela a Dios de modo pleno, que es el Hijo de Dios y es el hombre lleno de Espíritu Santo.
Por eso, ante su presencia el demonio no puede resistir. Jesús, no entra en diálogo con él sino que, con autoridad, le manda callar y lo expulsa.
Me parece interesante reflexionar sobre ¿qué actitud tenemos nosotros ante el mal y el demonio? También tenemos la autoridad de Jesús, somos hijos de Dios y tenemos el Espíritu Santo, el poder para callar y expulsar el mal. Y, sin embargo, puede que muchas veces nos parezcamos más a los letrados que enseñaban sin autoridad que a Jesús.
Jesús ha traído algo nuevo y es para ti. Esto no es un cuento del pasado. Si te acercas a Jesús tendrás autoridad en tu vida, para vivir en la verdad, para ir a contracorriente en una sociedad consumista, hipócrita, mentirosa, de postureo, de egoísmo… Y el mal no tendrá opción, podrás luchar contra él y vencerle.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

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