Martes, 22 de septiembre

Martes, 22 de septiembre

Martes, 22 de septiembre
XXV Semana del tiempo ordinario

Recuerda:

  1. Pide el Espíritu Santo
  2. Lee despacio y entiende
  3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
  4. Ora, respóndele al Señor
  5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 8, 19-21
En aquel tiempo, vinieron a ver a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él. Entonces le avisaron: Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte. Él les contestó: Mi madre y mis hermanos son éstos: los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen por obra.

Pistas: Escuchar y poner por obra la Palabra de Dios te hace familia de Jesús. Éste es el tipo de relación que Jesús ha venido a construir con Dios y entre nosotros.
Ser discípulo suyo no sólo es seguirle, cumplir, conocerle… Es establecer un nuevo tipo de relación en tu vida. Si vives como discípulo de Jesús, serás de los suyos, de los de su casa, de su familia. Podrás llamar a Dios Padre, a Jesús hermano, amigo, el Espíritu Santo estará en tu corazón.
Éste es el Dios cristiano. El que se acerca tanto a nosotros que nos hace entrar en su vida. Y éste es el camino que vas recorriendo día a día al rezar con la Palabra de Dios.
Aprovecha este Evangelio para pensar si la pones por obra ¿Iluminas tus circunstancias, tus decisiones, tus relaciones con la Palabra de Dios? De lo contrario la relación se resiente y Dios parece un extraño, y parece estar lejos. Pregúntate qué tienes que cambiar, en qué tienes que avanzar para vivir esa relación de hijo de Dios, de hermano de Jesús lleno del Espíritu Santo como Él, capaz de las mismas cosas extraordinarias, por su Gracia, que Él realizó.
Recuerda que Jesús te da la fuerza para hacer lo que te pide y el Espíritu Santo hace posible que se haga realidad lo que la Palabra de Dios anuncia. Por eso, no tengas miedo y avanza.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

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