Miércoles, 18 de marzo

Miércoles, 18 de marzo

Miércoles, 18 de marzo
III semana de cuaresma

(Recuerda:

  1. Pide el Espíritu Santo
  2. Lee despacio y entiende
  3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
  4. Ora, respóndele al Señor
  5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Mateo 5, 17-19
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos.»»

Pistas: San Agustín resumía los mandamientos diciendo “ama y haz lo que quieras”. Y podemos tener la tentación de engañarnos y pensar que esto es vivir sin normas, guiados por un amor egoísta y manipulado a nuestros propios intereses…
Amar a Dios y amar al prójimo como a uno mismo, implica un determinado estilo de vida. Puedes preguntarte ¿qué tengo que hacer para amar a Dios y al prójimo como enseña Jesús? Así podrás comprender mejor el Evangelio de hoy. Cumplir y enseñar los mandamientos significa saber conducirse en la vida, que le quitas poder al pecado y dejas libre el Espíritu Santo. ¿Cómo vas a amar sino realizas las obras del amor? ¿cómo vas a ser fiel a Jesús si no vives como Él enseña?
Por eso, “ama y haz lo que quieras” significa también que si amas sabrás el camino para ser discípulo de Jesús, querrás lo que “tienes que” querer, amarás lo que el Amor de Dios, lo que el Espíritu Santo, te lleva a querer, que no es otra cosa que la voluntad de Dios.
Jesús vino a dar plenitud a la ley. No es una ley vacía, de cumplimiento superficial. Por eso, para entenderla y vivirla no basta ver una lista de normas. Lo que hace falta es encontrarse con Jesús.
Revisa en esta cuaresma cómo va tu fidelidad a Dios en lo concreto y disponte a cambiar lo que haga falta para vivir en su amor.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

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