Miércoles, 31 de marzo

Miércoles, 31 de marzo

Miércoles, 31 de marzo
Miércoles santo

(Recuerda:

  1. Pide el Espíritu Santo
  2. Lee despacio y entiende
  3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
  4. Ora, respóndele al Señor
  5. Actúa, lleva a tu vida la oración.)

Evangelio según san Mateo 26, 14-25
En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso: «¿Qué estáis dispuestos a darme, si os lo entrego?»
Ellos se ajustaron con él en treinta monedas. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.
El primer día de los Ázimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: «¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?»
Él contestó: «Id a la ciudad, a casa de Fulano, y decidle: “El Maestro dice: Mi momento está cerca; deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos.”»
Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua.
Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo: «Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar.»
Ellos, consternados, se pusieron a preguntarle uno tras otro: «¿Soy yo acaso, Señor?»
Él respondió: «El que ha mojado en la misma fuente que yo, ése me va a entregar. El Hijo del hombre se va, como está escrito de él; pero, ¡ay del que va a entregar al Hijo del hombre!; más le valdría no haber nacido.»
Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar: «¿Soy yo acaso, Maestro?»
Él respondió: «Tú lo has dicho.»

Pistas: Judas toma la iniciativa para traicionar a Jesús, para entregarlo, para pecar. Es difícil saber qué le pasaba por su cabeza. ¿Habría llegado a odiar a Jesús? ¿Por qué lo hace? En el fondo, se nota que está envuelto en la telaraña del pecado. Roba ¿para qué? ¿cuándo y en qué gastará el dinero? No es una decisión repentina por un malentendido o una discusión. Judas ha ido eligiendo su camino y al final se aparta de Jesús. (Fíjate en la diferencia con los otros apóstoles que le abandonan o le niegan, pero no desesperan).
Los otros discípulos están preocupados por Jesús, le siguen a pesar del miedo y de las dudas: “¿dónde quieres que te preparemos la Pascua?”. Intentan obedecerle, ser fieles.
Y llega la última cena. Pero seguimos fijándonos en el traidor. Y Jesús toma la iniciativa para intentar hacerle reaccionar, quiere que se dé cuenta de que lo sabe y aún así no ha ido contra él. Podía haber dicho a los otros: “quitemos a Judas de en medio, es un traidor”. Pero no lo hace, le deja usar su libertad. Eso hace Jesús: ama y deja libres a las personas que le rodean. Dice la verdad, pero no la impone y cada cual elige el camino a seguir. El de Judas, lo sabemos, acabará mal.
Seguimos profundizando en la figura de Judas. No lo mires como alguien ajeno a tu vida. Lo más probable es que cuando Jesús lo llamó realmente fuese sincero en su seguimiento. ¿Qué concesiones fueron corrompiendo su corazón? Si hubiese querido, tenía a Jesús al lado. Se puede estar al lado del Santo, se puede vivir aparentemente para Dios y tener a Dios tan lejos del corazón…
Es un buen examen éste para el último momento antes del Triduo. Lee otra vez el Evangelio y quédate con lo que te llame la atención y dé luz a tu vida.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida

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