Miércoles, 5 de junio

Miércoles, 5 de junio

Miércoles, 5 de junio
San Bonifacio, obispo y mártir

(Recuerda:

  1. Pide el Espíritu Santo
  2. Lee despacio y entiende
  3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
  4. Ora, respóndele al Señor
  5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Juan 17, 11b-19
En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo:
—«Padre santo, guárdalos en tu nombre, a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros.
Cuando estaba con ellos, yo guardaba en tu nombre a los que me diste, y los custodiaba, y ninguno se perdió, sino el hijo de la perdición, para que se cumpliera la Escritura.
Ahora voy a ti, y digo esto en el mundo para que ellos mismos tengan mi alegría cumplida.
Yo les he dado tu palabra, y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
No ruego que los retires del mundo, sino que los guardes del mal.
No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
Conságralos en la verdad; tu palabra es verdad.
Como tú me enviaste al mundo, así los envío yo también al mundo.
Y por ellos me consagro yo, para que también se consagren ellos en la verdad.»

Pistas: En el Evangelio de hoy Jesús pide que el Padre nos guarde para que seamos uno. Esta unidad tan profunda solo puede nacer del amor como el que hay entre el Padre y el Hijo, perfectamente unidos. Son uno, perfectamente personales, distintos. Ésta es la unidad que Dios quiere para su Iglesia. El grupo de personas con el que compartes la fe, tu parroquia, tu comunidad, la Iglesia… está llamado a caminar hacia esa unidad.
“Están en el mundo, guárdalos del mal”, dice también Jesús. Cuando miro dentro de mí, a veces me asusto. ¡Cuántas cosas del mundo se me han pegado! Mentiras, egoísmo, materialismo, indiferencia. Éstas son las raíces de la división. Pero todo esto es vencido cuando acogemos el Amor de Dios, cuando dejamos que el Espíritu Santo, Espíritu de Verdad, Espíritu de Amor, actúe en nuestro interior.
Intenta aterrizar esto en tu vida: Vivir en el amor, vivir en la verdad, estar unidos. Como don que Dios da y tarea con la que tienes que colaborar.
Jesús quiere que los suyos vivamos en la verdad. Cerca de Él podrás descubrir la verdad de Dios y la verdad sobre ti mismo (no lo que te dice la sociedad o lo que te dices a veces a ti mismo, ni lo que te dicen los demás). Podrás descubrir el amor incondicional de Dios y que tú has nacido para ser feliz, para vivir en plenitud, para ser libre, para vivir en el amor.
Por último, unidos y caminando en verdad, somos enviados a llevar la verdad, a llevar a Jesús, al mundo. No pienses que esto solo lo tienen que hacer los curas y las monjas o los misioneros. En las pequeñas y grandes cosas de tu vida, viviendo en la verdad, los cristianos somos enviados. No es más, pero tampoco menos. Si has descubierto el tesoro del amor de Dios, no puedes guardártelo para ti. Si quieres vivir en el amor y la verdad, eres enviado a actuar de este modo.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

Deja tu comentario