Miércoles, 6 de enero

Miércoles, 6 de enero

Miércoles, 6 de enero
Epifanía del Señor.

(Recuerda:

  1. Pide el Espíritu Santo
  2. Lee despacio y entiende
  3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
  4. Ora, respóndele al Señor
  5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 2, 1-12.
Jesús nació en Belén de Judá en tiempos del rey Herodes. Entonces, unos Magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: ¿Dónde está el Rey de los Judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo.
Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y todo Jerusalén con él; convocó a los sumos pontífices y a los letrados del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: En Belén de Judá, porque así lo ha escrito el Profeta: «Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judá; pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel.»
Entonces Herodes llamó en secreto a los Magos, para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles: Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño, y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo.
Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.
Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.
Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino.

Pistas: Como has ido descubriendo, al acercarnos a un texto de la Palabra de Dios lo primero que hay que hacer es intentar comprender lo mejor posible su contexto, las intenciones del autor, su historicidad, el género literario… lo que cuenta y cómo lo cuenta. Cuanto más sepas de esto mejor vas a poder comprenderlo. Pero precisamente porque desde la fe creemos que es Palabra de Dios, en la que Dios habla, también tenemos que dar el paso de leerla desde lo que la Iglesia, la fe y la tradición han ido interpretando. Este texto es perfecto para descubrir estas dos dimensiones.
Por un lado, podemos pensar en el acontecimiento histórico. Si quieres profundizar, Benedicto XVI en su libro la infancia de Jesús hace un análisis muy interesante http://www.alianzajm.org/IMG/pdf/LA_INFANCIA_DE_JESUS_Benedicto_XVI.pdf a partir de la página 54.
¿Quiénes eran aquellos sabios de oriente? Hombres de ciencia, estudiosos de los astros, que ven salir una estrella y creen que es el presagio del nacimiento de un poderoso rey. Y se ponen en camino a buscarlo.
Para rezar con el texto hoy vamos a fijarnos en ciertos detalles.
Los magos de oriente, los extranjeros, van a adorar a Jesús. La adoración implica reconocimiento, veneración, amor, obediencia, devoción… No van a comprobar su teoría, no van a buscar intereses, van a adorar. Benedicto dice que son buscadores de la verdad. Se arriesgan, dejan todo para intentar hallarla en un rey que ha nacido.
La tradición nos dice que son tres, Los hemos pensado viniendo cada uno de un extremo del mundo conocido en aquel entonces: África, Asia y Europa, Muchas veces nos los presentan también como un hombre mayor, un adulto y un joven. Incluso podemos imaginarnos que siguiendo la estrella se encontraron por el camino. Qué bonito pensarlo, la estrella es la luz de Dios que nos quiere guiar hacia el que de verdad puede salvarnos: Jesús. Los que queremos encontrar la verdad, acabamos también encontrándonos y caminando juntos hacia el encuentro con el que es la verdadera luz del mundo.
La estrella fue anuncio y guía para ellos que supieron mirar. Saben ver la estrella, saben seguirla. Creo que podemos sacar una doble interpretación. Primero, necesitamos una estrella que nos lleve a Jesús, que nos guíe. La Iglesia, la comunidad, la Palabra de Dios (cuando la estrella desapareció, apareció la Palabra para guiarles… y cuando se pusieron en camino lejos de los intereses de Herodes, yendo sólo a buscar a Jesús la encontraron otra vez). Por otro lado, la Iglesia, los discípulos de Jesús estamos llamados a iluminar el camino para el encuentro con Jesús. Que puedan encontrarle, reconocerle y adorarle. Lo importante no es la estrella, es el Niño.
Puedes orar imaginando la escena. Han llegado hasta la casa y entran. Allí están José y María con el niño en su regazo. Los magos y sus acompañantes. Es un momento intenso de sentimientos, de adoración, de fe, de preguntas, de presencia de Dios. Más que para explicar es para imaginar y contemplar. En aquellos extranjeros estamos representados nosotros, toda búsqueda de verdad, de alguien digno de ser creído y adorado, la búsqueda de un Dios que no esté lejos… Imagina aquel encuentro y métete tú también en la escena. Quizás hasta puedas oír las voces de los magos de oriente. “Este es el oro que a todo rey corresponde poseer; esto, el incienso, como corresponde a Dios; y esto es la mirra, que ungirá su cuerpo”. Esta última ofrenda hace mirar al desenlace de la vida de Jesús, a su muerte en la cruz.
Jesús se revela como Rey-Mesías, como Dios y como hombre. Lo hace a todos. Da qué pensar: ni las autoridades religiosas, ni los más poderosos de la zona, sino unos sencillos pastores, y unos extranjeros siguiendo una estrella fueron testigos del nacimiento del Rey-Mesías. Los que estaban despiertos (los pastores), los que buscaban la verdad y veían los signos (los magos).
Por último, se marchan por otro camino. Las cosas no quedan igual tras el encuentro con Jesús. Herodes ya no pinta nada. Y se van llenos de alegría.
Muchas ideas para que ahora vuelvas a leer el texto metiéndote en la escena, adorando, contemplando, escuchando, mirando ¿Qué te dice y qué le dices tú a Jesús, a María, a José? ¿Qué aprendes de los magos?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

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