Sábado, 16 de noviembre

Sábado, 16 de noviembre

Sábado, 16 de noviembre
XXXII semana del tiempo ordinario

(Recuerda:

  1. Pide el Espíritu Santo
  2. Lee despacio y entiende
  3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
  4. Ora, respóndele al Señor
  5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 18, 18
En aquel tiempo, Jesús, para explicar a los discípulos cómo tenían que orar siempre sin desanimarse, les propuso esta parábola: Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres.
En la misma ciudad había una viuda que solía ir a decirle: «Hazme justicia frente a mi adversario»; por algún tiempo se negó, pero después se dijo: «Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esa viuda me está fastidiando, le haré justicia, no vaya a acabar pegándome en la cara».
Y el Señor añadió: Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios ¿no hará justicia a sus elegidos que le gritan día y noche? ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar.
Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?

Pistas: “Cuando venga el Hijo del Hombre ¿encontrará esta fe en la tierra?”.
La fe es un don y hay que pedirla en oración. ¿Cómo es tu oración?
Hay oraciones “egoístas”, las que hablan sólo de necesidades. Se parecen a listas de deseos. Hay oraciones impresionantes, muy bien construidas, pero que quizás esconden orgullo y arrogancia. Hay oraciones que esperan que Dios sea una varita mágica o conseguir cosas a cambio de nuestros sacrificios, nuestro tiempo, nuestro ser buenos… ¿Cómo es tu oración?
El texto de hoy enseña a orar. El juez tiene que hacer justicia y eso es lo que la viuda le pide. Que haga lo que tiene que hacer. Persevera pidiéndole eso y finalmente el juez actúa como tal. Ahora piensa en Dios. ¡Cómo va a darte Dios largas! Pero a veces parece que así es… Persevera. Dios no falta a su palabra. Siempre cumple sus promesas. Él te hará justicia, te salvará, te dará su gracia y su amor.
La viuda pide justicia al juez. Cuando ores entra en la presencia de Dios contemplando quién y cómo es Dios. Reconoce su grandeza, alábale, adórale. Y desde ahí descubrirás que todo está en sus manos, que Dios es poderoso. Y así podrás confiar en Él y pedirle lo que necesitas. Pide a Dios que cumpla sus promesas, porque la oración las transformará en obras. Atrévete a pedir cosas concretas.
Hoy el Evangelio nos enseña el camino de la perseverancia en la oración. No dudes, tu vida cambiará. Todo cambiará.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

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