Viernes, 14 de junio

Viernes, 14 de junio

Viernes 14 de junio
X semana del tiempo ordinario

(Recuerda:

  1. Pide el Espíritu Santo
  2. Lee despacio y entiende
  3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
  4. Ora, respóndele al Señor
  5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 5, 27-32
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Habéis oído el mandamiento «no cometerás adulterio». Pues yo os digo: el que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su interior. Si tu ojo derecho te hace caer, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro, que ser echado entero en el Abismo. Si tu mano derecha te hace caer, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro, que ir a parar entero al Abismo.
Está mandado: «El que se divorcie de su mujer, que le dé acta de repudio».
Pues yo os digo: el que se divorcie de su mujer excepto en caso de prostitución la induce al adulterio, y el que se case con la divorciada comete adulterio.

Pistas: A Jesús no le gustan las medias tintas y así enseña a vivir a sus discípulos. En realidad, si lo pensamos desapasionadamente, así estamos hechos todos, para una vida auténtica. Luego nos acomodamos. Pero si miramos dentro, siempre queremos ser felices, queremos estar bien, y si puede ser mejor, es lo que deseamos.
Jesús enseña un camino, el de la autenticidad, el de descubrir qué hay detrás de las normas, de la ley y los mandamientos. Y quitar de nuestra vida todo lo que no nos deje vivir la vida de Dios. Así hay que entender las palabras de Jesús de hoy. Es que ¿hay felicidad en ver a las personas como objetos? ¿en no ser fiel en el corazón a la persona que se ama? ¿es que alguien al imaginarse la historia de amor de su vida piensa en un amor a medias, en unos años hasta que me canse de él o de ella?
Jesús nos invita a descubrir el amor de Dios, a dejar que el Espíritu Santo grabe en nuestro corazón un estilo de vida que nos lleva a una existencia más plena. Por eso estos días Jesús dirá: “Habéis oído que se dijo, pero yo os digo”. Porque quiere llevar a plenitud la revelación.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

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